La mastitis en la lactancia puede aparecer con dolor, hinchazón, calor y enrojecimiento de una zona del pecho, a veces acompañados de fiebre, escalofríos y malestar general. Es una condición que puede asustar, especialmente en los primeros meses después del parto, pero reconocer sus señales a tiempo permite pedir el apoyo más adecuado.
Hoy en día la mastitis ya no se considera solo como la consecuencia de un “conducto obstruido” o de un pecho que no se ha vaciado completamente. Las indicaciones más recientes la describen como parte de un espectro inflamatorio que puede incluir estrechamiento de los conductos, edema, mastitis inflamatoria y, en algunos casos, mastitis bacteriana.
Esta guía ofrece información general y no permite formular un diagnóstico. En presencia de dolor importante, fiebre, empeoramiento de los síntomas o dudas, es necesario acudir a un médico, partera o profesional sanitario competente en lactancia.
¿Qué es la mastitis en la lactancia?
La mastitis es una inflamación de la glándula mamaria que se manifiesta con mayor frecuencia durante la lactancia. Puede afectar una zona circunscrita del pecho y no siempre es causada desde el inicio por una infección bacteriana.
Según el Protocolo clínico número 36 de la Academy of Breastfeeding Medicine, la mastitis forma parte de un espectro de condiciones relacionadas con inflamación de los conductos, congestión y edema de los tejidos. Una mastitis inicialmente inflamatoria puede, en algunos casos, evolucionar a una forma bacteriana que requiere evaluación médica y terapia específica.
Por esta razón es importante evitar tanto subestimar los síntomas como recurrir por cuenta propia a prácticas agresivas en el intento de liberar o vaciar el pecho.
¿Cuáles son los síntomas de la mastitis?
Los síntomas pueden aparecer rápidamente y tener diferente intensidad. La presencia de una sola señal no es suficiente para determinar por sí mismo que se trata de mastitis.
Entre los síntomas más comunes pueden aparecer:
- dolor o gran sensibilidad en una zona del pecho;
- zona caliente, hinchada o endurecida;
- enrojecimiento localizado;
- sensación de tensión o ardor;
- dolor durante o después de la toma;
- fiebre;
- escalofríos;
- dolores musculares;
- cansancio y malestar similares a los de la gripe.
El Hospital Pediátrico Bambino Gesù indica entre los síntomas característicos dolor, calor y endurecimiento de una zona del pecho, junto con la posible aparición de fiebre, escalofríos, dolores musculares y malestar.
¿Congestión mamaria o mastitis?
La congestión mamaria y la mastitis pueden tener algunos síntomas en común, pero no son la misma condición.
La congestión suele presentarse en los primeros días después del nacimiento, cuando aumenta la producción de leche. El pecho puede parecer muy lleno, tenso y dolorido, y la hinchazón puede afectar a ambas mamas. Generalmente no hay síntomas generales importantes como fiebre persistente, escalofríos o malestar fuerte.
La mastitis tiende a afectar una zona más localizada, a menudo de un solo pecho, con dolor, calor, edema y posible enrojecimiento. También pueden aparecer fiebre y síntomas similares a los de la gripe.
La diferencia no siempre es fácil de reconocer sin una evaluación. Si los síntomas son intensos, localizados, asociados a fiebre o no mejoran, es conveniente contactar a un profesional sanitario.
¿Qué factores pueden favorecer la inflamación?
No siempre existe una causa única. La mastitis puede ser favorecida por una combinación de inflamación, aumento de la producción de leche, edema y alteración del equilibrio normal del microbioma mamario.
Entre los factores que pueden contribuir se incluyen:
- producción de leche superior a las necesidades del bebé;
- cambios bruscos en la frecuencia de las tomas;
- uso excesivo del sacaleches;
- succión demasiado fuerte o copa del sacaleches inadecuada;
- intentos repetidos de vaciar completamente el pecho;
- masajes profundos o enérgicos;
- presiones persistentes ejercidas por un sujetador o prenda demasiado ajustada;
- dificultad en el agarre o en la transferencia de leche;
- episodios previos de mastitis o hiperproducción.
La mastitis no debe interpretarse como consecuencia de una mala higiene personal. No es necesario lavar continuamente el pecho ni esterilizar obsesivamente todos los objetos domésticos. Basta con una higiene diaria normal, lavado de manos y la correcta limpieza del sacaleches después de usarlo.
Para profundizar en higiene, sensibilidad del pezón y confort diario, también puedes leer la guía MYSANITY sobre el cuidado del pecho durante la lactancia.
Qué hacer ante los primeros síntomas
En presencia de síntomas leves es importante observar su evolución, descansar y pedir indicaciones a un profesional competente, especialmente cuando es difícil distinguir una plenitud normal del pecho de un proceso inflamatorio.
Las recomendaciones más recientes sugieren generalmente:
- amamantar siguiendo las señales y demandas del bebé;
- evitar añadir tomas o sesiones de sacaleches con el único propósito de vaciar completamente el pecho;
- extraer, cuando sea necesario, solo una pequeña cantidad de leche para reducir una tensión excesiva;
- aplicar frío externamente, protegiendo la piel con un tejido;
- permitirse descansar y beber líquidos según la propia sed;
- comprobar que el sujetador no cause presiones localizadas;
- solicitar una evaluación del agarre y la gestión de la lactancia;
- utilizar medicamentos solo después de haber recibido indicaciones del médico o del farmacéutico.
El objetivo no es forzar el vaciado del pecho, sino reducir la inflamación y el edema sin estimular una producción de leche aún mayor.
¿Se puede continuar amamantando con mastitis?
En la mayoría de los casos es posible continuar amamantando. Incluso la mastitis bacteriana, por sí sola, no hace que la leche sea peligrosa para el bebé ni requiere automáticamente la interrupción de la lactancia.
Las tomas deberían continuar según las necesidades del bebé y la comodidad de la mamá, sin intentar drenar repetidamente el pecho afectado. Si la areola está tan hinchada y dolorida que hace imposible el agarre, o si hay complicaciones, el médico o el profesional de lactancia podrá indicar temporalmente cómo manejar las tomas y la posible extracción de leche.
Una interrupción repentina y no acompañada puede aumentar la tensión del pecho. Por lo tanto, es preferible no tomar decisiones autónomas y recibir un apoyo personalizado.
Para indicaciones sobre el inicio de las tomas, las posiciones y la solicitud de ayuda, también puedes consultar el artículo MYSANITY dedicado a la primera lactancia.
Qué evitar en caso de mastitis
Algunos remedios tradicionalmente recomendados pueden irritar aún más los tejidos o aumentar la producción de leche.
Es preferible evitar:
- masajes profundos, enérgicos o dolorosos;
- dispositivos vibratorios usados en el pecho;
- intentos de aplastar o exprimir con fuerza un supuesto “tapón”;
- sacaleches utilizado repetidamente para mantener el pecho vacío;
- succión demasiado alta durante la extracción;
- calor muy intenso o aplicado por mucho tiempo;
- sujetadores rígidos o demasiado apretados;
- cremas, aceites o remedios tópicos no indicados por un profesional;
- antibióticos tomados sin prescripción;
- suspensión repentina de la lactancia sin asistencia.
Un masaje profundo puede aumentar el edema, la inflamación y los microtraumas. Cualquier maniobra manual debe ser delicada y enseñada por un profesional calificado.
El sujetador de lactancia debe sostener, no solo cubrir.
Durante la lactancia, el pecho puede volverse más lleno, pesado y sensible. Muchos sujetadores de lactancia están diseñados como simples tops elásticos: cubren el pecho y permiten acceder a la copa, pero pueden ofrecer un soporte limitado.
En el extremo opuesto, un modelo demasiado apretado, rígido o de la talla incorrecta puede ejercer presiones persistentes en una zona del pecho. La solución correcta es buscar un soporte real que no se convierta en compresión.
Un sujetador de lactancia que brinde soporte debería tener:
- banda bajo el pecho estable y correctamente ajustada;
- copas capaces de contener el pecho también lateralmente;
- profundidad suficiente para evitar derrames y presiones;
- tirantes ajustables y proporcionales al peso del pecho;
- más posibilidades de ajuste de la circunferencia;
- tejido elástico pero capaz de mantener su forma;
- apertura práctica que no debilite el soporte de la copa;
- bordes y costuras que no presionen el tejido mamario.
El sujetador no cura ni puede garantizar la prevención de la mastitis. Sin embargo, un ajuste correcto puede contribuir al confort, sosteniendo el pecho sin crear puntos de presión.
Para profundizar puedes leer la guía MYSANITY sobre los errores a evitar al elegir el sujetador de lactancia y el artículo dedicado a los tejidos para sujetador de lactancia.
Cuándo contactar al médico
No es necesario esperar a que el dolor se vuelva insoportable. Es importante pedir una evaluación si los síntomas son intensos, empeoran rápidamente o no muestran mejoría en 12–24 horas.
Contacta rápidamente al médico o al personal sanitario en presencia de:
- fiebre persistente o alta;
- escalofríos y malestar intenso;
- dolor o enrojecimiento en aumento;
- zona dura o inflamación que no disminuye;
- dificultad para alimentarse o beber normalmente;
- secreciones inusuales del pezón;
- síntomas que regresan con frecuencia;
- falta de mejoría después de iniciar la terapia prescrita;
- cualquier condición que haga sentir a la madre muy débil o preocupada.
Si después de una terapia adecuada no se produce una mejoría, el médico puede evaluar exámenes adicionales para descartar una acumulación o un absceso. Los antibióticos están indicados en las formas bacterianas y deben ser elegidos y prescritos por el médico.
Mastitis recurrente: por qué es necesaria una evaluación
Los episodios repetidos en la misma zona del pecho no deberían manejarse aplicando siempre los mismos remedios caseros. Puede ser necesario controlar la gestión de la lactancia, la producción de leche, el uso del sacaleches, el ajuste del sujetador y la posible presencia de una condición que requiera exámenes.
El médico podrá determinar si son necesarios exámenes, ecografía o cultivo de la leche. Una consultora IBCLC o una partera competente puede observar el agarre, las tomas y los posibles factores que mantienen una estimulación excesiva.
Preguntas frecuentes sobre la mastitis durante la lactancia
¿La mastitis siempre es una infección bacteriana?
No. Puede comenzar como un proceso inflamatorio debido a edema y estrechamiento de los conductos. En algunos casos puede evolucionar a mastitis bacteriana, que debe ser evaluada por el médico.
¿El pecho debe vaciarse completamente?
No. Intentar vaciarlo repetidamente puede estimular una mayor producción de leche y aumentar la inflamación y la hinchazón. Generalmente es preferible amamantar según las necesidades del bebé y extraer solo pequeñas cantidades por comodidad, cuando sea necesario.
¿Es mejor usar calor o frío?
El frío puede ayudar a reducir edema, inflamación y dolor. El calor puede resultar agradable para algunas mujeres, pero también puede aumentar la vasodilatación y empeorar la hinchazón: por lo tanto, es mejor evitar aplicaciones muy calientes o prolongadas.
¿Se puede masajear una zona dura del pecho?
No con fuerza. Los masajes profundos o dolorosos pueden aumentar el trauma de los tejidos. Cualquier maniobra delicada debería ser mostrada por un profesional competente.
¿La mastitis es contagiosa para el bebé?
No. La mastitis bacteriana no se considera contagiosa y, en la mayoría de los casos, es posible continuar amamantando siguiendo las indicaciones recibidas del profesional sanitario.
¿Un sujetador sostenedor previene la mastitis?
No existen sujetadores capaces de prevenir o curar la mastitis. Un modelo de la talla correcta, realmente sostenedor y no restrictivo puede evitar presiones molestas y mejorar la comodidad del pecho durante la lactancia.
Fuentes y profundizaciones
- Academia de Medicina de la Lactancia Materna, Protocolo Clínico #36: El espectro de la mastitis, Revisado 2022.
- Instituto Superior de Salud – Epicentro, Prevenir y tratar la mastitis, 2024.
- Hospital Pediátrico Bambino Gesù, Mastitis y lactancia.
- Ministerio de Salud, Leche materna: instrucciones para su uso.
Enfrentar la mastitis con información y apoyo
La mastitis puede ser dolorosa y agotadora, pero no debe enfrentarse sola. Observar los síntomas, evitar maniobras agresivas y pedir ayuda a tiempo permite recibir indicaciones adecuadas a la propia situación.
También la elección de la ropa interior puede contribuir al bienestar diario. El pecho necesita ser sostenido sin compresiones: no basta con que el sujetador lo cubra, sino que es importante que la banda, las copas y las tiras trabajen juntas para ofrecer un soporte equilibrado.
Descubre la colección de sujetadores de lactancia MYSANITY, diseñados para combinar apertura práctica, ajuste regulable, comodidad y soporte durante las diferentes fases de la lactancia.
Este artículo tiene fines exclusivamente informativos y no sustituye el diagnóstico, la consulta ni las indicaciones de un médico, una partera u otro profesional sanitario.