Parto en el hospital: qué sucede desde el ingreso hasta el nacimiento

Parto in ospedale: cosa succede dal ricovero alla nascita - Mysanity

El parto en el hospital es un proceso hecho de pasos, controles, espera, emociones y primeros encuentros. Saber de antemano qué puede suceder desde el momento de la llegada a la sala hasta el nacimiento ayuda a muchas futuras mamás a sentirse más preparadas y menos desorientadas.

Cada hospital, clínica o punto de nacimiento puede tener procedimientos diferentes, también según el país, la estructura, el tipo de embarazo y la situación clínica de la madre y el bebé. Por eso, la información de esta guía siempre debe adaptarse a las indicaciones del personal sanitario propio.

El objetivo es ofrecer una visión simple y práctica: cuándo llamar al hospital, qué sucede en la admisión, cómo se desarrolla el trabajo de parto, qué puede ocurrir en la sala de parto y qué prendas pueden ayudar a la mamá a sentirse más cómoda.

Cuándo ir al hospital para el parto

Una de las preguntas más frecuentes es: ¿cuándo debo ir al hospital? La respuesta depende de las indicaciones recibidas durante el embarazo, del tipo de parto previsto y de los protocolos del punto de nacimiento.

En general, es útil contactar con el departamento de maternidad, la partera o el número indicado por el hospital si las contracciones se vuelven regulares, si se rompen aguas, si aparecen pérdidas de sangre, si el bebé se mueve menos de lo habitual o si algo genera preocupación.

Si estás antes de la semana 37 y crees que el trabajo de parto ha comenzado, es importante llamar de inmediato al personal sanitario. En caso de dudas, siempre es mejor pedir consejo en lugar de esperar.

La llegada al hospital y la admisión

Al llegar al hospital, la futura mamá generalmente es recibida por el personal obstétrico o sanitario. Esta fase puede llamarse admisión, triaje obstétrico o evaluación inicial, según la estructura.

El personal puede pedir información sobre las contracciones, la rotura de membranas, los movimientos del bebé, posibles pérdidas, la historia del embarazo y los documentos sanitarios. Se pueden realizar controles para evaluar el bienestar de la madre y del bebé.

Es útil tener a mano:

  • documento de identidad;
  • tarjeta sanitaria o seguro médico, según el país;
  • carpeta del embarazo;
  • exámenes recientes e informes solicitados;
  • plan de parto, si está preparado;
  • indicaciones médicas particulares;
  • maleta para el parto;
  • contactos útiles de la persona que te acompaña.

Para preparar todo de manera ordenada, también puedes leer la guía Maleta para el parto.

La fase inicial del trabajo de parto

Antes del trabajo de parto activo puede haber una fase inicial, a menudo irregular, con contracciones no siempre cercanas y dolores similares a los menstruales. Esta fase puede durar más o menos tiempo y, si el embarazo es fisiológico y no hay señales de alarma, puede manejarse en casa siguiendo las indicaciones recibidas.

Muchas instituciones aconsejan llamar antes de acudir al hospital, para recibir indicaciones personalizadas. Permanecer en un ambiente familiar durante las primeras fases puede ayudar a algunas mujeres a relajarse, descansar, tomar una ducha o un baño si está permitido, comer algo ligero si está indicado y prepararse con calma.

Sin embargo, si aparecen sangrado, fiebre, dolor inusual, reducción de los movimientos fetales, ruptura de aguas o cualquier señal preocupante, es importante contactar inmediatamente al personal sanitario.

El trabajo de parto en el hospital

Durante el trabajo de parto en el hospital, la mamá es seguida por el personal sanitario, a menudo por la partera en caso de trabajo de parto fisiológico. Los controles pueden referirse al bienestar materno, el latido del bebé, la intensidad y frecuencia de las contracciones y la progresión del trabajo de parto.

Las modalidades de control pueden cambiar según la situación: algunas mujeres son monitoreadas de forma intermitente, otras con monitoreo continuo, especialmente si hay condiciones que requieren mayor atención.

El personal debería explicar qué está haciendo, responder a las preguntas e involucrar a la mamá en las decisiones cuando sea posible. Cada procedimiento, posición o intervención debe evaluarse en el contexto clínico específico.

La presencia de la pareja o de una persona elegida

Muchas mujeres desean tener al lado a la pareja, un familiar, una amiga o una persona de confianza. La presencia de un acompañante puede ofrecer apoyo emocional, ayuda práctica y mayor tranquilidad durante el trabajo de parto y el parto.

Las reglas pueden variar según el hospital, el país, los espacios disponibles y la situación sanitaria. Es útil informarse antes sobre las modalidades de acceso, los horarios y posibles limitaciones.

La persona que acompaña a la mamá puede ayudar recordando las preferencias expresadas, ofreciendo agua si está permitido, apoyando en los cambios de posición, masajeando suavemente la espalda o simplemente permaneciendo presente y tranquila.

Manejo del dolor durante el trabajo de parto

El dolor del trabajo de parto se vive de manera diferente en cada mujer. Algunas encuentran alivio con la respiración, el movimiento, posiciones libres, la ducha, masajes, música o técnicas aprendidas durante el curso prenatal. Otras eligen o requieren métodos farmacológicos, como la analgesia epidural, si está disponible y está indicada.

No existe una elección correcta para todas. Lo importante es conocer de antemano las posibilidades que ofrece el centro de nacimiento y hablar con el personal sanitario sobre las propias preferencias, posibles miedos y condiciones clínicas personales.

Qué vestir durante el trabajo de parto y el parto

Durante el trabajo de parto es útil llevar prendas cómodas, suaves y fáciles de manejar. La camisa de parto suele ser la opción más práctica porque permite libertad de movimiento, controles más sencillos y mayor comodidad en las primeras horas después del nacimiento.

Una buena camisa de parto debería tener:

  • tejido suave y transpirable;
  • apertura frontal práctica;
  • ajuste no restrictivo;
  • longitud cómoda;
  • mangas no demasiado ajustadas;
  • facilidad de lavado;
  • estructura adecuada también para el contacto piel con piel y la lactancia inicial.

Puedes evaluar la colección Camisas de Parto MySanity, diseñada para acompañar a la mamá en el momento del parto y en las primeras horas posteriores.

El momento del nacimiento

La fase expulsiva comienza cuando el cuerpo está listo y la mamá siente la necesidad de pujar, o cuando el personal sanitario indica que es el momento más adecuado. Esta fase también puede vivirse de diferentes maneras: algunas mujeres permanecen en la misma sala de parto, otras son trasladadas a la sala de partos, según la organización del centro.

Durante el parto, el personal apoya a la mamá, controla el bienestar del bebé e interviene si es necesario. Las posiciones, los tiempos y las modalidades pueden variar. En un parto fisiológico, cuando es posible, se favorece un ambiente respetuoso, tranquilo y centrado en la mamá y el bebé.

Procedimientos como la episiotomía, la rotura artificial de membranas, la inducción, el uso de instrumentos u otras intervenciones no son iguales para todas y deben ser evaluados por el personal sanitario según la situación clínica.

Justo después del nacimiento

Después del nacimiento, si la mamá y el bebé están bien, muchos hospitales fomentan el contacto piel con piel. Este primer contacto puede ayudar a la mamá y al recién nacido a conocerse, favorecer el vínculo y apoyar el inicio de la lactancia, si la mamá desea amamantar.

El personal controla el bienestar del bebé, la respiración, el tono, el color y otros parámetros. Algunos controles pueden realizarse cerca de la mamá, otros en un momento posterior, según la situación y el protocolo del centro.

También el corte del cordón, la profilaxis neonatal y las primeras visitas siguen protocolos que pueden variar de un país a otro. Es útil informarse antes y hablarlo con el personal del punto de nacimiento.

El alumbramiento y las primeras horas después del parto

Después del nacimiento del bebé, el cuerpo completa el parto con la expulsión de la placenta, fase llamada alumbramiento. El personal controla las pérdidas, la contracción del útero, posibles puntos o desgarros y el bienestar general de la madre.

Las primeras horas después del parto son un momento de observación. La madre puede sentirse cansada, emocionada, temblorosa, hambrienta, sedienta o abrumada: son sensaciones frecuentes, pero cualquier síntoma importante debe ser comunicado al personal sanitario.

Para profundizar en esta fase también puedes leer el artículo Primeras 48 horas después del parto.

Estancia, puerperio y primeros días en el hospital

En los días posteriores al nacimiento, la madre y el recién nacido son atendidos por el personal sanitario. La duración de la estancia varía según el país, el tipo de parto, el estado de salud de la madre y el bebé y los procedimientos del centro.

Durante la hospitalización se pueden controlar las pérdidas, la herida en caso de cesárea, posibles puntos, el dolor, la lactancia, el peso del bebé, el cordón umbilical y el bienestar general del recién nacido.

Muchos hospitales fomentan el alojamiento conjunto, es decir, la permanencia del bebé en la misma habitación que la madre, cuando las condiciones lo permiten. Esta organización también puede variar de un centro a otro.

Lactancia y primeros apoyos

Si la madre desea amamantar, las primeras horas y días son importantes para comenzar con el apoyo adecuado. El calostro es la primera leche producida por el pecho y representa un alimento valioso para el recién nacido.

La lactancia puede requerir tiempo y práctica. Es normal tener dudas sobre la posición, el agarre, la duración de la toma o la frecuencia. Las matronas, consultoras de lactancia y el personal sanitario pueden ayudar a la madre a encontrar una posición más cómoda y a reconocer las señales del bebé.

Un sujetador de lactancia suave y fácil de abrir puede facilitar la gestión de las tomas. Puedes visitar la colección Sujetadores de Lactancia MySanity y también leer el artículo Primera lactancia.

Parto por cesárea o cambios en el plan

No todos los partos siguen el camino imaginado. A veces el trabajo de parto requiere más tiempo, puede ser necesaria una inducción, puede proponerse una cesárea o pueden haber cambios respecto al plan inicial.

Esto no significa que la mamá haya “fracasado”. Cada nacimiento es diferente y la prioridad sigue siendo la seguridad de la mamá y el bebé. Es importante hacer preguntas, pedir que expliquen los procedimientos y solicitar apoyo emocional cuando el proceso cambia.

En caso de cesárea, la recuperación requiere cuidados diferentes, especialmente en la zona abdominal. Las bragas, camisas, pijamas y prendas postparto deben ser suaves y no presionar la cicatriz.

El regreso a casa

El regreso a casa es un momento emocionante, pero también puede traer cansancio y nuevas preguntas. Las primeras semanas requieren ayuda práctica, apoyo emocional y tiempo para conocer al bebé.

Antes del alta, es útil aclarar con el personal sanitario:

  • cuándo realizar los controles posteriores;
  • cómo manejar posibles puntos o heridas de la cesárea;
  • qué observar en las pérdidas postparto;
  • cómo actuar en caso de fiebre o dolor;
  • a quién acudir para la lactancia;
  • cuándo contactar al pediatra;
  • qué señales no subestimar para la mamá y el recién nacido.

En casa, la mamá no debería sentirse obligada a hacer todo de inmediato. El descanso, la ayuda concreta y el apoyo familiar pueden marcar una gran diferencia.

Fuentes y referencias útiles

  • Organización Mundial de la Salud, “Recomendaciones de la OMS: cuidado intraparto para una experiencia positiva del parto”. OMS
  • Organización Mundial de la Salud, “Recomendaciones de la OMS sobre el cuidado materno y neonatal para una experiencia postnatal positiva”. OMS
  • NHS, “Señales de que ha comenzado el trabajo de parto”. NHS
  • NHS, “Las etapas del trabajo de parto y el nacimiento”. NHS
  • ACOG, “Cómo saber cuándo comienza el trabajo de parto”. ACOG
  • ACOG, “Labor & Delivery”. ACOG

Preguntas frecuentes sobre el parto en el hospital

¿Cuándo debo ir al hospital para el parto?

Depende de las indicaciones recibidas en tu lugar de nacimiento. En general, es bueno llamar al hospital si las contracciones se vuelven regulares, si se rompe la bolsa, si hay pérdidas de sangre, si el bebé se mueve menos o si algo te preocupa.

¿Qué sucede en la admisión en el hospital?

El personal sanitario recoge información sobre el embarazo, evalúa los síntomas, controla el bienestar de la madre y el bebé y decide si es momento de ingreso o si es mejor esperar un poco más.

¿Puede el acompañante entrar durante el trabajo de parto y el parto?

En muchos hospitales se permite la presencia de una persona elegida por la madre, pero las normas varían según el centro, el país y la situación sanitaria. Es mejor informarse antes en el lugar de nacimiento.

¿Qué ponerse para el parto en el hospital?

La opción más práctica suele ser una camisa de parto suave, amplia y abierta por delante. Debe permitir libertad de movimiento, controles sencillos y, si es posible, facilitar el contacto piel con piel y la lactancia.

¿Qué sucede justo después del nacimiento?

Si la madre y el bebé están bien, muchos centros fomentan el contacto piel con piel y los primeros intentos de lactancia. El personal controla el bienestar del recién nacido y observa a la madre en las primeras horas después del parto.

¿Cuánto dura la estancia después del parto?

La duración cambia según el tipo de parto, la salud de la madre y el bebé y el protocolo del centro. Puede ser diferente de un país a otro y de un hospital a otro.

Conclusión

El parto en el hospital es un proceso que puede variar mucho, pero conocer las fases principales ayuda a afrontarlo con mayor conciencia. Desde la admisión hasta el trabajo de parto, desde la sala de partos hasta las primeras horas con el recién nacido, lo más importante es sentirse acompañadas, informadas y respetadas.

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